Bendita sea tu pureza
Bendita sea tu pureza
Y eternamente lo sea
Que todo un Dios se recrea
En tan graciosa belleza
A Ti celestial princesa
Virgen Sagrada María
Te ofrezco en este día
Alma, vida y corazón.
Mírame con compasión
No me dejes Madre mía
«Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas. Por Cristo Nuestro Señor.»Otra, más antigua es:
«Te rogamos Señor que infundas en nuestros corazones tu gracia, para que, así como por el anuncio del Ángel conocimos la encarnación de Jesucristo tu Hijo, así por su pasión y cruz seamos conducidos a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.»Y a veces se acaba con 3 Ave Marías, una por las intenciones del Papa, otra para los Obispos y la tercera para los muertos.
«Rezarás la coronilla durante nueve días con un rosario normal, de la manera siguiente: primero rezarás el padrenuestro, el avemaría y el credo. Después, en todas las cuentas del padrenuestro dirás las siguientes palabras:
Eterno Padre te ofrezco el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, en expiación por nuestros pecados y los del mundo entero.
En las cuentas del avemaría, rezarás las siguientes palabras:
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Finalmente [tras las cinco decenas] rezarás tres veces estas palabras:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. »Jesús prometió que «Quien quiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá gracias de mi misericordia infinita.» Y también que «Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como Juez justo, sino como Salvador misericordioso.»
Pater aeterne, offero tibi Corpus et Sanguinem, animam et divinitatem dilectissimi Filii Tui, Domini nostri, Iesu Christi, in propitatione pro peccatis nostris et totius mundiEn las cuentas del Ave María:
Pro dolorosa Eius passione, miserere nobis et totius mundiTras las cinco decenas, hay que recitar tres veces
Sanctus Deus, Sanctus Fortis, Sanctus Immortalis, miserere nobis et totius mundi.