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viernes, 20 de abril de 2018

Dueño de mi vida

La canción de hoy es otra canción simple, fácil de aprender y cantar y que te acompaña a todas partes, pues puedes canturrearla en cualquier momento. La letra no es muy allá, pero tampoco importa: es claramente de amor al Señor, especialmente a su Sagrado Corazón.

Dueño de mi vida
José María N. Otaño, S.J.

Dueño de mi vida,
vida de mi amor,
ábreme la herida
de tu corazón

Corazón divino,
dulce cuál la miel,
Tú eres el camino
para el alma fiel

Dueño de mi vida…

Tú abrazas el hielo,
Tú endulzas la hiel,
Tú eres el remedio
para el alma fiel.

Dueño de mi vida…

Corazón divino,
qué dulzura dan
de tu Sangre el vino,
de tu Carne el pan.

Dueño de mi vida…

Tú eres la esperanza
del que va a vivir,
Tú eres el consuelo
del que va a morir

Dueño de mi vida…



jueves, 7 de septiembre de 2017

Memorare (Acordaos)

El Acordaos (o Memorare en latín) es una oración a la Virgen atribuida a S. Bernardo de Claraval (o de Clairvaux) (1090–1153), aunque probablemente sea bastante posterior. Sigue un modelo retórico que se encuentra en otras oraciones: «nunca has fallado a nadie, por lo tanto te ruego confiado ya que sé que no me fallarás a mí tampoco.» Como en otras oraciones no sé si esto es algo de cara dura o confianza completa en Nuestra Señora.

Esta oración es parte de la novena a Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Es una novena que rezaba Santa Teresa de Calcuta cuando tenía que pedir algo. Pero no lo rezaba en nueve días sino que lo rezaba 10 veces seguidas: 9 para hacer la petición y la décima en acción de gracias pues estaba segura que Dios le concedería lo pedido.

El original es en latín, y, como suele pasar,  tiene una cadencia más bonita y es más poético que en español.

Os escribo ambas.

Acordaos

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que ha acudido a vuestra protección
implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro
haya sido desamparado.
Animado por esta confianza, a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.
¡Oh, Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas
antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén

Memorare

Memorare, O piisima Virgo Maria,
non esse auditum a saeculo
quemquam ad tua currentem praesidia,
tuam implorantem auxilia, tua petentem suffragia,
esse derelictum.
Ego tali animatus confidentia,
ad te, Virgo Virginum, Mater,
curro, ad te venio, coram te gemens peccator assisto.
Noli, Mater Verbi, verba mea despicere,
sed audi propitia et exaudi.
Amen.

martes, 5 de septiembre de 2017

Acto de confianza en el Sagrado Corazón de Jesús

La primera vez que leí esta oración en el devocionario de mi abuelo me fascinó. A veces pienso «¡Pero que caradura es este tío!» pero en otras (la mayoría) me admira la confianza total que tiene y su abandono total en el Sagrado Corazón. Y le envidio, pues me gustaría tener tanta fe y tanta confianza en Dios como él muestra. Quizá rezando esta oración a menudo consiga aumentar mi fe y confianza.

Acto de confianza en el Sagrado Corazón de Jesús
B.P. de la Colombiére S.J.

Estoy tan convencido, Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en ti y de que no puede faltar cosa alguna a quien de ti las aguarda todas, que he determinado vivir en adelante sin ningún cuidado, descargándome en ti de toda mi solicitud. 
Despójenme los hombre de los bienes y de la honra, prívenme las enfermedades de las fuerzas y los medios de servirte, pierda yo por mí mismo la gracia pecando; que no por eso perderá la esperanza, antes la conservaré hasta el postrer suspiro de mi vida, y vanos serán los esfuerzos de todos los demonios del infierno para arrancármela, porque con vuestro auxilio me levantaré de la culpa. 
Aguarden unos la felicidad de sus riquezas o talentos; descansen otros en la inocencia de su vida, en la aspereza de su penitencia, en la multitud de sus buenas obras o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mí, toda mi confianza se funda en la seguridad con que espero ser ayudado de ti, y en el firme propósito que tiendo de cooperar a tu gracia. Confianza como esta jamás a nadie salió fallida. Así que seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo, y porque tú, Dios mío, eres de quien lo espero todo. 
Bien conozco de mí que soy frágil y mudable; sé cuánto pueden las tentaciones contra las virtudes más robustas; he visto caer las estrellas del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de eso logra acobardarme. 
Mientras espere de veras, libre estoy de toda desgracia; y de que esperaré siempre estoy cierto, porque espero también esta esperanza invariable. En fin, para mí es seguro que nunca será demasiado lo que espere de ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado. Por tanto, espero que me sostendrás sin dejarme caer en los riesgos más inminentes y me defenderás aún de los ataques más furiosos, y harás que mi flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos. Espero que me amarás a mí siempre, siempre y yo a mi vez te amaré sin intermisión; y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta donde puede llegarse, te espero a ti mismo, oh Creador mío, para el tiempo y para la eternidad. Amén.

miércoles, 21 de junio de 2017

Novena al Sagrado Corazón de Jesús

Una novena es una oración que se reza durante varios días, típicamente nueve. Proviene probablemente de los nueve días de oración que hicieron los Apóstoles entre la Ascensión y Pentecostés.   Las novenas solicitan la intercesión a Jesús, la Virgen o algún santo para una intención concreta. A veces son peticiones personales, pero también se han organizado novenas nacionales e internacionales para pedir, por ejemplo, por el aborto. Dado que junio es el mes del Sagrado Corazón de Jesús, esta entrada presenta la novena al Sagrado Corazón.

Esta novena tiene 4 partes: una oración inicial; una oración específica del día; la oración al Padre Eterno con la petición; y la oración final. Recomiendo que antes de empezar la novena se lea con atención las nueve oraciones diarias. Todas juntas forman un todo y si sólo se lee una cada día, no se ve.

Novena al Sagrado Corazón

Oración inicial

¡Oh, divino Corazón de mi amado Jesús, en quien toda la Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de celestiales gracias! Concededme un corazón semejante a vos mismo, y la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestro sagrado culto y bien de mi alma. Amén.

Oración especifica del día

Para el día primero – ¡Oh Corazón sagrado y melífluo de Jesús, que, con fervientes deseos y ardiente amor, deseáis corregir la sequedad y tibieza de nuestros corazones! Inflamad y consumid las maldades e imperfecciones del mío, para que se abrase en vuestro amor; dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, oh amado Corazón, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y tres Avemarías, en reverencia de las tres insignias de la Pasión con que se mostró el divino Corazón a Sta. Margarita María de Alacoque.

Para el día segundo – ¡Oh Corazón amable de Jesús, celestial puerta por donde nos llegamos a Dios y Dios viene a nosotros! Dignaos estar patente a nuestros deseos y amorosos suspiros, para que, entrando por Vos a vuestro Eterno Padre, recibamos sus celestiales bendiciones y copiosas gracias para amaros. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y tres Avemarías.

Para el día tercero – ¡Oh Corazón Santo de Jesús, camino para la mansión eterna y fuente de aguas vivas! Concededme que siga vuestras sendas rectas para la perfección y para el cielo y que beba de vos el agua dulce y saludable de la verdadera virtud y devoción, que apaga la sed de todas las cosas temporales. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y tres Avemarías.

Para el día cuarto – ¡Oh puro Corazón de Jesús, espejo cristalino en quien resplandece toda las perfección! Concededme que yo pueda contemplaros perfectamente, para que aspire a formar mi corazón a vuestra semejanza en la oración, en la acción y en todos mis pensamientos, palabras y obras. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y tres Avemarías.

Para el día quinto – ¡Oh dulce Corazón de Jesús, órgano de la Trinidad veneranda, por quien se perfeccionan todas nuestra obras! Yo os ofrezco las mías, aunque tan imperfectas, para que supliendo vos mi negligencia, puedan aparecer muy perfectas y agradables ante el divino acatamiento. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y tres Avemarías.

Para el día sexto – ¡Oh amplio Corazón de Jesús, templo sagrado donde me mandáis habite con toda mi alma, potencias y sentidos! Gracias os doy por la inexplicable quietud, sosiego y gozo que yo he hallado en este templo hermoso de la paz, donde descansaré gustoso eternamente. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y tres Avemarías.

Para el día séptimo – ¡Oh clemente Corazón de Jesús, divino propiciatorio, por el cual ofreció el Eterno Padre que oiría siempre nuestras oraciones, diciendo: «Pídeme por el Corazón de mi amado hijo Jesús; por este Corazón te oiré y alcanzaré cuanto me pides.»! Presento sobre vos a vuestro Eterno Padre todas mis peticiones para conseguir el fruto que deseo. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y tres Avemarías.

Para el día octavo – ¡Oh amado Corazón de Jesús, trono ígneo y lúcido, inflamado en el amor de los hombres, a quienes deseáis abrasados mutuamente en vuestro amor! Yo deseo vivir siempre respirando llamas de amor divino en que me abrase, y con que encienda a todo el mundo, para que os corresponda amante y obsequioso. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y tres Avemarías.

Para el día noveno – ¡Oh doloroso Corazón de Jesús, que para ablandar nuestra dureza y hacer más patente el amor con que padecisteis tantos dolores y penas para salvarnos, los quisisteis representar en la cruz, corona de espinas y herida de la lanza, con que os manifestasteis paciente y amante al mismo tiempo! Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.
Tres Padrenuestros y tres Avemarías.

Oración al Padre Eterno

¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad; por medio de este adorable Corazón os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divino Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suave Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesús, que murió por todas. Presento también a Vuestra Majestad, sobre este santo Corazón, a vuestros siervos, mis amigos, y os pido que los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deífico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.

La petición.


Oración final

¡Oh divino Corazón de Jesús, digno de la adoración de los hombres y de los ángeles! Oh Corazón inefable y verdaderamente amable, digno de ser adorado con infinitas alabanzas, por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas!¡Oh dulce Corazón de Jesús! Yo profundamente os adoro con todos los espíritus de mi pobre corazón, yo os alabo, yo os ofrezco las alabanzas todas de los más amantes serafines y de toda vuestra corte celestial y todas las que os pueda dar el Corazón de vuestra Madre Santísima. Amén.

Antífona (en Español): Mi corazón sufre improperios y miserias. He estado esperando alguno que se contriste conmigo y no hay ninguno; alguno que me consuele y no viene nadie. Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón – Y hallaréis paz en vuestras almas.

Oremos: Señor Nuestro Jesucristo que, por un beneficio singular de tu amor, te has dignado revelar a la Iglesia, tu esposa, las inefables riquezas de tu Corazón: concédenos propicio que nuestros corazones merezcan enriquecerse con las gracias celestiales que manan de esa dulce fuente. Señor que vives y reinas, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Antiphona (en latín): Improperium expectavit Cor meum, et miseriam, et sustinui qui simul contristaretur, et non fuit; et qui consolaretur, et non inveni. Discite a me, quia mitis sum et húmilis corde – Et invenietis requiem animabus vestris.

Oremus: Dómine Iesu, qui ineffabiles Cordis tui divitias Ecclesiae Sponsae tuae singulari dilectionis beneficio aperire dignatus es: concede propitius, ut gratiis caelestibus, ex hoc dulcissimo fonte manantibus, corda nostra ditari ac recreari mereantur. Qui vivis et regnas Deus in saecula saeculorum. Amen.