O magnum mysterium (¡Oh, gran misterio!) es un canto de Navidad que se cantaba en los maitines. Hay muchas versiones, pero la de Tomás Luis de Victoria es una de las piezas más bonitas jamás escritas.
Estamos en cuaresma, un buen momento para rezar el Via Crucis, sobre todo los viernes. A menudo se introducen cantos para pasar de una estación a otra, por ejemplo el Stabat Mater. Pero también existen versiones cantadas de las estaciones.
Una versión cantada muy bonita es una catalana, Per vostra Passió Sagrada, con texto de Lluís Mª de Valls con música de Lluís Millet. Es muy popular en Cataluña y también en Mallorca. La letra se ha traducido al castellano. Abajo tenéis las versiones en ambos idiomas. También he añadido un video con el canto en catalán, para que la podáis escuchar y aprender.
Este canto permite cantar todo el vía crucis o, si se quiere, añadir un Padre Nuestro y un Ave María tras la estrofa de cada estación.
Espero que esto os ayude a rezar el Vía crucis en este tiempo cuaresmal. Recordad que rezar el Vía crucis trae aparejada indulgencia plenaria.
Por vuestra Pasión Sagrada Texto: Lluís Mª de Valls; música: Lluís Millet
Por vuestra Pasión Sagrada
¡Oh adorable Redentor!
Salvad el alma penada
de este pobre pecador.
(I) Jesús víctima escogida
es condenado a morir;
para darme eterna vida
quiere tal suerte sufrir.
Por vuestra…
(II) Con el leño tan pesado
va Jesús con tierno amor
en sus hombros colocado
es por mí, vil pecador.
(III) Mi Jesús por vez primera
rendido en tierra cayó;
haré su cruz más ligera
si a sus pies me postro yo.
(IV) En la calle de amargura
a su Madre Jesús ve,
de semejante tortura
mi maldad la causa fue.
(V) Obligado el Cireneo
presta ayuda al Redentor.
Yo llevar mi cruz deseo,
resignado y por amor.
(VI) Verónica compasiva,
limpia la divina Faz,
del polvo, sangre y saliva
de mi soberbia procaz.
(VII) Jesús, de fatiga tanta,
cae por segunda vez;
cayó cuando su ley santa
quebranté con altivez.
(VIII) Jesús a llorar convida
a las hijas de Judá.
Si lloro mi mala vida
Jesús me consolará.
(IX) Jesús ríndese extenuado
ante inmensa multitud;
¡Ay! qué cara le ha costado
mi obstinada ingratitud.
(X) Arrancan las vestiduras
a Jesús con gran crueldad.
Así expía mis locuras,
mi impureza y vanidad.
(XI) Con terribles martillazos
en la cruz clavado fue.
Yo descoyunté sus brazos,
sus manos y pies clavé.
(XII) Después de larga agonía
el buen Jesús expiró;
y al verle ¿no lloraría
sus culpas quien lo ofendió?
(XIII) El cadáver santo adora
María con gran piedad.
El perdón ¡oh Madre!, implora
este monstruo de maldad.
(XIV) En el sepulcro reposa
el cuerpo del Salvador.
Encerrado con su losa
quisiera morir de amor.
Per vostra Passió sagrada,
adorable Redemptor,
perdoneu altra vegada
a aquest pobre pecador.
(I) Jesús, víctima escollida,
és condemnat a la mort;
per donar-me eterna vida
Ell sofreix tan trista sort.
(II) Jesucrist la Creu pesada
porta al coll per amor meu;
jo mateix li he carregada
en pecar contra mon Déu!
(III) Jesús per volta primera
cau de cansament rendit;
sa Creu tornaré lleugera
si a sos peus caic penedit.
(IV) Al carrer de l'Amargura
Mare i Fill s'han contemplat;
mira bé, vil criatura,
quin martiri els has causat!
(V) A Jesús li dóna ajuda
de mal grat el Cireneu;
per mes culpes merescuda,
no voldré portar ma creu?
(VI) Verònica, compassiva,
eixuga aquell front sagrat
de la sang, pols i saliva
amb què jo l'he profanat.
(VII) Com la Creu és tan pesada,
defallit cau novament;
cau Jesús cada vegada
que jo trenco un manament.
(VIII) Jesús a plorar convida
a les filles de Judà;
si ploro ma mala vida,
Jesús m'aconsolarà.
(IX) Jesús, tercera vegada
sense forces ha caigut.
Ai!, que cara l'ha pagada
ma obstinada ingratitud.
(X) Arrenquen les vestidures
a l'Anyell immaculat;
oh faltes meves impures:
vosaltres l'heu despullat.
(XI) Amb furientes martellades
és Jesús clavat en Creu;
jo sóc qui les hi ha donades
amb mes ofenses a Déu!
(XII) Després de llarga agonia,
el Bon Jesús ha expirat;
davant seu, ¿no ploraria
el gran crim d'haver pecat?
(XIII) Rep Maria amb amargura
el Cos del son Fill diví;
amb ma vida tan impura
jo he sigut el seu botxí.
(XIV) Dins el sepulcre reposa
el Cos del meu Redemptor;
agraït, damunt la llosa
voldria morir d'amor.
Esta noche es Nochebuena y en todas las Misas del Gallo de Mallorca se va a cantar el Canto de la Sibil.la. Es un canto medieval que se ha mantenido desde entonces. No parece que se sepa exactamente de cuándo es. Probablemente es del siglo XIII y es en catalán de la época. Es tan importante en nuestra forma de vivir la Navidad que el Concilio de Trento, que prohibió las oraciones y manifestaciones en las liturgias en lengua vernácula hizo una excepción para este canto.
La Sibila es una profetisa, que anuncia la llegada del Salvador. Por la letra no parece un canto de Navidad, pues habla del juicio final y tiene un tono apocalíptico. Yo me sospecho que nuestra Navidad tierna y entrañable, del vuelve a casa por Navidad es reciente y que hasta hace un par de siglos la Navidad estaba centrada en la salvación, incluyendo los novísimos (muerte, juicio, cielo e infierno).
Es un canto muy particular y muy bonito. Es difícil de cantar y castiga bastante la voz. Por eso la soprano tiene que tomar descansos y aparecen los interludios de órgano o coro. Y también es posible que sea el motivo que se canta una versión reducida. Os pongo la versión completa (con la traducción al español) y marco con un paréntesis lo que no se canta ya. El video es del canto en la catedral de Palma en la Nochebuena del 2018. Escuchad primero y ya leeréis el texto después.
Feliz Navidad a todos.
Cant de la Sibil·la
El jorn del Judici
parrà el qui haurà fet servici.
Jesucrist, Rei universal,
homo i ver Déu eternal,
del cel vindrà per a jutjar
i a cada u lo just darà.
(Gran foc del cel devallarà, mars, fonts i rius, tot cremarà. Daran los peixos horribles crits perdent los seus naturals delits Ans del judici l'Anticrist vindrà i a tot lo mon turment darà, i se farà com Deu servir, i que no el crega farà morir. Lo seu regnat serà molt breu, en aquell temps sots poder seu moriràn màrtirs tots a un lloc aquells dos sants, Elies i Enoc. Lo sol perdrà sa claredat mostrant-se fosc i entelat, la lluna no darà claror i tot lo mon serà tristor.)
Als mals dirà molt agrament:
—Anau, maleïts, en el turment;
anau, anau al foc etern
amb vostron príncep de lo infern.
Als bons dirà: -Fills meus, veniu!
benaventurats, posseïu
el Regne que us està aparellat
des que lo món va ésser creat.
Oh humil verge! Vos qui heu parit
Jesús infant en esta nit,
a vòstron Fill vullau pregar
que de l'infern vulla'ns lliurar.
El jorn del Judici
parrà el qui haurà fet servici.
Canto de la Sibila
El día del Juicio
perecerá el que haya hecho servicio.
Jesucristo, Rey universal,
hombre y verdadero Dios eterno,
del cielo vendrá para juzgar
y a cada uno lo justo dará.
(Un gran fuego del cielo bajará mares, fuentes y ríos, todo lo quemará. Daran los peces horribles gritos perdiendo sus naturales regocijos. Antes del Juicio el Anticristo vendrá y a todo el mundo tormento dará y se hará como Dios servir, y el que no crea en él, lo hará morir. Su reinado será muy breve en aquellos tiempos bajo su poder morirán mártires todos a la vez aquellos dos santos, Elías y Enoc. El sol perderá su claridad mostrándose oscuro y entelado. La luna no iluminará y todo el mundo será oscuridad.)
A los malvados dirá muy amargamente:
– Id, malditos, al tormento;
id, id al fuego eterno
con vuestro príncipe del infierno.
A los justos dirá: –¡Hijos míos, venid!
Bienaventurados, poseed
el Reino que os he preparado
desde que el mundo fue creado.
¡Oh, humilde Virgen! Vos que habéis parido
Jesús niño esta noche,
a vuestro Hijo quered rogar
que del infierno nos quiera librar.
El día del Juicio
perecerá el que haya hecho servicio.
Esta es la oración a la Virgen de Fátima que rezó el Papa Francisco con los fieles en la víspera del centenario de la primera aparición, el 12 de mayo de 2017. Fue el rezo tras el rosario. Es una larga y bonita canción-oración, con estribillo, que es muy adecuada hoy, día de la Virgen de Fátima.
A la Virgen de Fátima Papa Francisco
¡Salve, Reina, bienaventurada Virgen de Fátima, Señora del Corazón Inmaculado, refugio y camino que conduce a Dios!
Peregrino de la Luz que procede de tus manos, doy gracias a Dios Padre que, siempre y en todo lugar, interviene en la historia del hombre; peregrino de la Paz que tú anuncias en este lugar, alabo a Cristo, nuestra paz, y le imploro para el mundo la concordia entre todos los pueblos; peregrino de la esperanza que el Espíritu anima, vengo como profeta y mensajero para lavar los pies a todos, en torno a la misma mesa que nos une.
Ave o clemens, ave o pia! Salve Regina Rosarii Fatimæ. Ave o clemens, ave o pia! Ave o dulcis Virgo Maria.
¡Salve Madre de Misericordia, Señora de la blanca túnica!
En este lugar, desde el que hace cien años manifestaste a todo el mundo los designios de la misericordia de nuestro Dios, miro tu túnica de luz y, como obispo vestido de blanco, tengo presentes a todos aquellos que, vestidos con la blancura bautismal, quieren vivir en Dios y recitan los misterios de Cristo para obtener la paz.
Ave o clemens, ave o pia! Salve Regina Rosarii Fatimæ. Ave o clemens, ave o pia! Ave o dulcis Virgo Maria.
¡Salve vida y dulzura, salve esperanza nuestra, oh Virgen peregrina, oh Reina universal!
Desde lo más profundo de tu ser, desde tu Inmaculado Corazón, mira los gozos del ser humano cuando peregrina hacia la Patria Celeste. Desde lo más profundo de tu ser, desde tu Inmaculado Corazón, mira los dolores de la familia humana que gime y llora en este valle de lágrimas.
Desde lo más íntimo de tu ser, desde tu Inmaculado Corazón, adórnanos con el fulgor de las joyas de tu corona y haznos peregrinos como tú fuiste peregrina.
Con tu sonrisa virginal, acrecienta la alegría de la Iglesia de Cristo. Con tu mirada de dulzura fortalece la esperanza de los hijos de Dios. Con tus manos orantes que elevas al Señor, une a todos en la única familia humana.
Ave o clemens, ave o pia! Salve Regina Rosarii Fatimæ. Ave o clemens, ave o pia! Ave o dulcis Virgo Maria.
¡Oh piadosa, oh clemente, oh dulce Virgen María, Reina de Rosario de Fátima!
Haz que sigamos el ejemplo de los beatos Francisco y Jacinta, y de todos los que se entregan al anuncio del Evangelio.
Recorremos, así, todas la rutas, seremos peregrinos de todos los caminos, derribaremos todos los muros y superaremos todas las fronteras, yendo a todas las periferias, para revelar allí la justicia y la paz de Dios.
Seremos, con la alegría del Evangelio, la Iglesia vestida de blanco, de un candor blanqueado en la Sangre del Cordero, derramada también hoy en todas la guerras que destruyen el mundo en que vivimos.
Y así seremos como tú, imagen de la columna refulgente que ilumina los caminos del mundo, manifestando a todos que Dios existe, que Dios está, que Dios habita en medio de su pueblo ayer, hoy, y por toda la eternidad.
Ave o clemens, ave o pia! Salve Regina Rosarii Fatimæ. Ave o clemens, ave o pia! Ave o dulcis Virgo Maria.
¡Salve, Madre del Señor, Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!
Bendita entre todas las mujeres, eres la imagen de la Iglesia vestida de luz pascual, eres el orgullo de nuestro pueblo, eres el triunfo frente a los ataques del mal.
Profecía del amor misericordioso del Padre, maestra del anuncio de la Buena Noticia del Hijo, signo del fuego ardiente del Espíritu santo, enséñanos, en este valle de alegrías y de dolores, las verdades eternas que el Padre revela a los pequeños.
Muéstranos la fuerza de tu manto protector. En tu Corazón Inmaculado, sé el refugio de los pecadores y el camino que conduce a Dios.
Unido a mis hermanos en la fe, la esperanza y el amor, me entrego a ti. Unido a mis hermanos, por ti me consagro a Dios, oh Virgen del Rosario de Fátima.
Y cuando al final me vea envuelto por la Luz que nos viene de tus manos, daré gloria al Señor por los siglos de los siglos.
Amén.
La canción de hoy es otra canción simple, fácil de aprender y cantar y que te acompaña a todas partes, pues puedes canturrearla en cualquier momento. La letra no es muy allá, pero tampoco importa: es claramente de amor al Señor, especialmente a su Sagrado Corazón.
Dueño de mi vida José María N. Otaño, S.J.
Dueño de mi vida,
vida de mi amor,
ábreme la herida
de tu corazón
Corazón divino,
dulce cuál la miel,
Tú eres el camino
para el alma fiel
Dueño de mi vida…
Tú abrazas el hielo,
Tú endulzas la hiel,
Tú eres el remedio
para el alma fiel.
Dueño de mi vida…
Corazón divino,
qué dulzura dan
de tu Sangre el vino,
de tu Carne el pan.
Dueño de mi vida…
Tú eres la esperanza
del que va a vivir,
Tú eres el consuelo
del que va a morir
Junto al pueblo de Porreras, en el centro de Mallorca, está el santuario de la Virgen de Montisión. Hay mucha veneración en Porreras a “su” virgen. Eso no es extraordinario. Lo que sí lo es, es que el 14 de enero de 1954 todo el pueblo fue a la colina de Montisión y desbastó y construyó la carretera hasta el santuario (antes sólo había un caminito por el que no se podía subir más que a pie o en mula). Y cuando digo todo, quiero decir todo: no quedó nadie en Porreras. El pueblo está legítimamente orgulloso de esta hazaña.
Hoy os traigo un canto, los "goigs" (gozos) a la Virgen de Montisión. La letra es del poeta mallorquín Padre Miquel Costa i Llobera. La música de J. Campins. Es un canto que apenas la conoce nadie que no sea del pueblo. Y es una pena, porque es bastante bonita. Os dejo la letra en Mallorquín con su traducción al castellano y un video con estos gozos cantados por la coral de Porreras. Goigs de la Mare de Déu de Montisión Letra: Mossen Miquel Costa i Llobera Música: Jaume Campins
Vostre bondat essent tanta
que a tal poder correspon
Vos invocam Verge Santa
del puig, del puig de Montision.
Vos invocam Verge Santa
del puig, del puig de Montision
Oh Reina! ja que a Porreres
Per trono aquest puig teniu,
aquestes terres fruiteras
amparau i beneiu.
Mai s'arreli mala planta,
mai la discòrdia,
mai la discòrdia hi retron
Vos invocam…
Vostre sempre sia el poble
com altre temps, cristiá,
i així, venturós i noble,
honrat i fort pujarà.
La vostra mà sempre aguanta
el poble que vos
el poble que vos respon
Vos invocam…
Vos, de Jesús essent Mare
sou Mare del mateix Déu.
Mare nostra sou encara
perque Ell morint vos hi fer.
Si el cor del poble vos canta
un cor de mare,
un cor de mare respon
Vos invocam…
Arbre del fruit de la vida,
arca de Déu, viu altar,
de Jesé vara florida,
clara estrella de la mar,
mirall que Déu abrillanta,
alba del sol que
alba del sol que vos pon.
Vos invocam…
Sou consol del trist que plora,
remei sou del qui pateix,
esperança a qui os implora,
ordre i pau a qui gaudeix.
Sou melodia que encanta,
per on s'agulla
per on s'agulla reson
Vos invocam…
--------
Vuestra bondad es tanta
como a tal poder corresponde
Os invocamos Virgen Santa
del alto, del alto de Montisión
¡Oh Reina! ya que en Porreras
por trono este monte tenéis,
estas tierras fruteras
amparad y bendecid.
Nunca se enraice una mala planta,
nunca la discordia retruene
Os invocamos…
Vuestro siempre sea el pueblo,
como en otro tiempo, cristiano,
y así, venturoso y noble,
honrado y fuerte crecerá.
Vuestra mano siempre aguanta
al pueblo que os responde.
Os invocamos…
Vos, de Jesús siendo Madre,
sois Madre del mismo Dios.
Madre nuestra sois incluso
porque Él al morir así os hizo.
Si el corazón del pueblo os canta
un corazón de Madre responde.
Os invocamos…
Árbol del fruto de la vida,
arca de Dios, vivo altar,
de Jesé vara florida,
clara estrella de la mar,
espejo que Dios abrillanta,
alba del sol que os pone.
Os invocamos…
Sois consuelo del triste que llora,
remedio sois del que padece,
esperanza a quien os implora,
orden y paz a quien os goza.
Sois melodía que encanta,
por donde la aguja resuena
Sigamos con la serie de oraciones que podemos cantar. La obra que traigo hoy es muy conocida. Es un poema del S. XVI, de autor anónimo, pero que se atribuye erróneamente a Sta. Teresa de Jesús. Está ligada a ella, pero no lo escribió: una vez la hermana novicia Isabel de Jesús la cantó en su presencia en abril de 1571 y le produjo una profunda emoción como ella misma cuenta:
“Anoche, estando con todas, dijeron (cantaron) un cantarcillo de cómo era recio de sufrir vivir sin Dios. Como estaba yo con pena, fue tanta la operación que me hizo, que se me comenzaron a entumecer las manos; y no bastó resistencia, sino que como salgo de mí por los arrobamientos de contento, de la misma manera se suspende el alma con la grandísima pena, que queda enajenada, y hasta hoy no lo he entendido”.
La música con la que se canta ahora no es la de entonces. La compuso el maestro Felipe Pedrell.
Como toda canción popular, hay muchas variaciones de letra: se añaden y eliminan estrofas, se cambian de orden, se cambian palabras. En muchas versiones sólo se cantan las dos primeras estrofas de las que yo muestro aquí.
Que lo disfrutéis y cantéis.
Véante mis ojos Anónimo S. XVI
Véante mis ojos,
dulce Jesús bueno,
véante mis ojos,
muérame yo luego
Vea quién quisiere
rosas y jazmines,
que si yo te viere
veré mil jardines.
Flor de serafines,
Jesús nazareno,
véante mis ojos,
muérame yo luego.
Véante mis ojos…
No quiero contento,
mi Jesús ausente,
que todo es tormento
a quién esto siente.
Sólo me sustente
tu amor y deseo
véante mis ojos,
muérame yo luego.
Véante mis ojos…
Siéntome cautiva
sin tal compañía,
muerte es la que siento
sin Vos, Vida mía.
Cuándo será el día
que alcéis mi destierro
véante mis ojos,
muérame yo luego.
Véante mis ojos…
Dulce Jesús mío,
aquí estáis presente,
las tinieblas huyen,
Luz resplandeciente.
Oh Sol refulgente,
Jesús nazareno,
véante mis ojos,
muérame yo luego.
Véante mis ojos…
¿Quién te habrá ocultado
bajo pan y vino?
¿Quién te ha disfrazado,
oh, Dueño divino?
¡Ay que amor tan fino
se encierra en mi pecho!
véante mis ojos,
muérame yo luego.
Voy a empezar una serie de canciones que se pueden usar como oraciones. Esta primera es Jesús amoroso, de autor desconocido. Es una canción muy simple tanto en letra como en música. Musicalmente es muy tierna, casi parece un villancico. Es muy fácil de aprender y te acompaña siempre.
La versión que adjunto es muy bonita, la cantante tiene la voz pura que requiere esta canción y el acompañamiento es una simple guitarra. La letra es ligeramente diferente de la que tenéis a continuación.
Jesús amoroso
Jesús amoroso
el más fino amante
quiero en todo instante
sólo en ti pensar
Tú eres mi tesoro
Tú eres mi alegría
Tú eres vida mía
yo te quiero amar
Tú eres vida mía
yo te quiero amar
Oh corazón dulce
de amor abrasado
quiero yo a tu lado
por siempre vivir
Y en tu Llaga Santa
viviendo escondido
de amores herido
en ella morir
Hoy celebramos el Dulce Nombre de María (y Nuestra Señora de Lluc, patrona de Mallorca) y es justo y conviene que la oración de hoy sea una oración mariana. La Salve es probablemente la segunda oración mariana más conocida (tras el Ave María, naturalmente). Es muy antigua, del año 1000 o anterior. Se ha atribuído a mucha gente, entre otros a S. Bernardo de Claraval, que ahora se sabe sólo añadió la frase final («Oh clemens, oh pia, oh dulcis Virgo Maria»). A partir de ella se han creado muchas variantes locales, como la Salve rociera o la Salve marinera.
Se escribió originalmente en latín, como es natural de una oración tan antigua y creo que, incluso hoy en día, hay más gente que se la sabe en latín que en español. Al menos si propones cantar la Salve, todos empiezan «Salve regina, mater misericordiae…». Y esta versión gregoriana de la Salve (que incluyo al final) es quizá la canción católica más conocida: la he oído cantar multitudinariamente en España, Francia, Italia, Estados Unidos.
Salve regina Salve regina, mater misericordiae vita, dulcedo et spes nostra, salve. Ad te clamamus, exsules filii Hevae, ad te suspiramus, gementes et flentes, in hac lacrimarum valle. Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte. Et Iesum, benedictum, fructus ventris tui, nobis, post hoc exsilium, ostende. Oh clemens, oh pia, oh dulcis Virgo Maria.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia;
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti clamamos, los exiliados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos el fruto bendito de tu vientre, Jesús.
Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Cuando puedo voy a la misa tridentina en latín. Hoy, tras la comunión, la organista ha tocado y cantado una canción que me ha gustado mucho. Tras la misa he ido a preguntarle el nombre. Se llama Anima Christi. Al llegar a casa me he puesto a buscar y he descubierto que es una oración del S. XIV y que se solía rezar tras recibir la comunión. En la oración se pide entrar en unión mística con Jesús a través de su alma, de su cuerpo, de su sangre, de sus llagas, del agua que le salió del costado, de su pasión. Es muy íntima.
La versión que tocó la organista es de Marco Frisina y es del año 2000. Hay versiones de Liszt y de Lully, que no son tan oración: son más bien para escuchar que para rezar.
Os dejo la oración en latín, la traducción al castellano y la canción de Frisina. He separado la oración según los versos de la canción, aunque gramaticalmente sea incorrecto en algún lugar.
Anima Christi
Anima Christi sanctifica me;
Corpus Christi, salva me;
Sanguis Christi, inebria me;
Aqua lateris Christi, lava me.
Passio Christi, conforta me;
O bone Jesu, exaudi me;
Intra tua vulnera, absconde me;
Ne permitas me separi a te;
Ab hoste maligno defende me;
In hora mortis meae, voca me;
Et iube me venire ad te,
ut cum sanctis tui, laudem te,
in saecula saeculorum.
Amén.
Traducción
Alma de Cristo, santifícame;
Cuerpo de Cristo, sálvame;
Sangre de Cristo, embriágame;
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, fortaléceme;
O buen Jesús, escúchame;
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti;
Del enemigo maligno, defiéndeme;
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a ti
para que con tus Santos te alabe
por los siglos de los siglos.
Amén.