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viernes, 15 de septiembre de 2017

Oración de Sta. Faustina Kowalska a Nuestra Señora de los Dolores

Esta oración de la santa polaca Faustina Kowalska (1905 – 1938) la encontré en un pequeño libro,  366 Textos de Santa Faustina Kowalska que es una colección de breves textos sacados de su diario. No la conocía, hasta que oí hablar de su coronilla de la divina misericordia  y del Domingo de misericordia (el segundo domingo después de Pascua). Sus pensamientos son profundos, te mueven el alma, te incitan a la conversión.

Esta pequeña oración no sé si la compuso específicamente para la Virgen de los Dolores, pero es especialmente adecuada para recitarla hoy, el día de su conmemoración.

Oración a la Virgen de los Dolores
Sta. Faustina Kowalska (1905 – 1938)
¡Oh, Madre de Dios!  Tu alma estuvo sumergida en el mar de amargura. Mira a tu niña y enséñale a sufrir y a amar en el sufrimiento.  Fortalece mi alma para que el dolor no la quebrante.  Madre de la gracia, enséñame a vivir en Dios.

domingo, 9 de julio de 2017

Anima christi

Cuando puedo voy a la misa tridentina en latín. Hoy, tras la comunión, la organista ha tocado y cantado una canción que me ha gustado mucho. Tras la misa he ido a preguntarle el nombre. Se llama Anima Christi. Al llegar a casa me he puesto a buscar y he descubierto que es una oración del S. XIV y que se solía rezar tras recibir la comunión. En la oración se pide entrar en unión mística con Jesús a través de su alma, de su cuerpo, de su sangre, de sus llagas, del agua que le salió del costado, de su pasión. Es muy íntima.

La versión que tocó la organista es de Marco Frisina y es del  año 2000. Hay versiones de Liszt y de Lully, que no son tan oración: son más bien para escuchar que para rezar.

Os dejo la oración en latín, la traducción al castellano y la canción de Frisina. He separado la oración según los versos de la canción, aunque gramaticalmente sea incorrecto en algún lugar.


Anima Christi

Anima Christi sanctifica me;
Corpus Christi, salva me;
Sanguis Christi, inebria me;
Aqua lateris Christi, lava me.

Passio Christi, conforta me;
O bone Jesu, exaudi me;
Intra tua vulnera, absconde me;

Ne permitas me separi a te;
Ab hoste maligno defende me;
In hora mortis meae, voca me;

Et iube me venire ad te,
ut cum sanctis tui, laudem te,
in saecula saeculorum.
Amén.

Traducción

Alma de Cristo, santifícame;
Cuerpo de Cristo, sálvame;
Sangre de Cristo, embriágame;
Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, fortaléceme;
O buen Jesús, escúchame;
Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de ti;
Del enemigo maligno, defiéndeme;
En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a ti
para que con tus Santos te alabe
por los siglos de los siglos.
Amén.





domingo, 5 de febrero de 2017

A Cristo crucificado

No habrá "modernidades" en las oraciones que vaya colgando aquí. La oración que se ha rezado durante siglos es seguro ayuda a acercarte a Dios. Las modernas tienen aún que demostrar su valía. Esto implica que muchas de las oraciones que escribo aquí serán conocidas por los cristianos viejos. Pero siempre habrá alguna que por lo que sea no nos ha llegado.

En mi caso está este soneto A Cristo crucificado. Se publicó por primera vez en 1638, pero no se sabe quién lo escribió. Se ha atribuido entre otros a S. Francisco Javier, a Sta. Teresa de Jesús y a S. Juan de la Cruz. A mime parece más de S. Juan de la Cruz que de los otros, pero no lo tengo claro. Qué más da. Su autor fue inspirado por Dios al escribirlo.

Yo lo encontré en el devocionario de mi abuelo, El caballero cristiano. Desde la primera vez que lo leí me quedé con el alma llena de amor a Dios. Me lo aprendí de memoria y ahora lo recito muy a menudo.


A Cristo Crucificado
Anónimo

No me mueve, mi Dios, para quererte,
El cielo que me tienes prometido.
Ni me mueve el infierno, tan temido,
Para dejar por eso de ofenderte.

Tu me mueves, Señor. Muéveme el verte
Clavado en una cruz y escarnecido,
Muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
Muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
Que aunque no hubiera cielo, yo te amara
Y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera
Pues, aunque lo que espero no esperara,
Lo mismo que te quiero te quisiera.