sábado, 23 de febrero de 2019

Vuestra soy, para vos nací.

Estudié este poema de Sta. Teresa de Jesús en clase de literatura (en esos tiempos estudiábamos poesía y obras religiosas). Hace unos días, no sé por qué me acordé de algunas líneas y la busqué y reaprendí. Se parece en objetivo a la oración de Charles de Foucauld Padre, me pongo en tus manos.

Me sorprendió la estructura: una introducción, un recordatorio que somos de Dios pues nos ha creado, salvado, esperado; la aceptación de vivir para Dios, de ser criado de Dios; una enumeración de extremos que estamos dispuestos a aceptar si Dios nos lo da o nos lo pide: salud-enfermedad, alegría-tristeza, oración-sequedad, holganza-trabajo; se compara a momentos y personas de las Escrituras y finalmente acaba volviendo al inicio: que somos de Dios y queremos hacer lo que Él nos mande.

Estilísticamente, como es común en Sta. Teresa, hay una frase que se repite al final de cada estrofa. En este caso «¿Qué mandáis hacer de mi?».

Vuestra soy, para Vos nací
Sta. Teresa de Jesús

Vuestra soy, para Vos nací:
¿Qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad,
Eterna Sabiduría,
Bondad buena al alma mía;
Dios, Alteza, un ser, bondad,
La gran vileza mirad
Que hoy os canta amor así.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, porque me criastes,
Vuestra, pues me redimistes,
Vuestra, pues me sufristes,
Vuestra, pues que me llamastes,
Vuestra, porque me esperastes,
Vuestra, pues no me perdí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
Que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
A este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
Amor dulce, veisme aquí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón:
Yo le pongo en vuestra palma
mi cuerpo, mi vida y alma,
Mis entrañas y afición,
Dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida,
Dad salud o enfermedad,
Honra o deshonra me dad,
Dadme guerra o paz crecida,
Flaqueza o fuerza cumplida,
Que a todo digo que sí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
Dad consuelo o desconsuelo,
Dadme alegría o tristeza,
Dadme infierno o dadme cielo,
Vida dulce, sol sin velo,
Pues del todo me rendí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración;
Si no, dadme sequedad.
Si abundancia y devoción
Y si no, esterilidad.
Soberana Majestad
Sólo hallo paz aquí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme, pues, sabiduría
O, por amor, ignorancia;
Dadme años de abundancia
O de hambre y carestía;
Dad tiniebla o claro día
Revolvedme aquí o allí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando
Quiero por amor holgar;
Si me mandáis trabajar
Morir quiero trabajando.
Decid dónde, cómo y cuándo.
Decid, dulce Amor, decid.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme Calvario o Tabor,
Desierto o tierra abundosa,
Sea Job en el dolor
O Juan, que al pecho reposa.
Sea viña fructuosa
O estéril, si cumple así.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Sea José puesto en cadenas
O de Egipto adelantado;
O David, sufriendo penas,
O ya David encumbrado;
Sea Jonás anegado
O libertado de allí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Esté callando o hablando,
Haga fruto o no le haga,
Muéstreme la Ley mi llaga,
Goce de Evangelio blando,
Esté penando o gozando,
Sólo Vos en mí viví.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, para Vos nací:
¿Qué mandáis hacer de mí?


domingo, 30 de diciembre de 2018

Oración a la Stma. Virgen para obtener una buena muerte

Uno se va haciendo mayor y empieza a ver la muerte más cercana: ves morir a familiares cercanos y a amigos de tu edad. A algunos esto les hace no pensar en la muerte, lo que en el fondo es desear no morir nunca. A mí en cambio me mueve a prepararme para estar listo cuando llegue.  Hay muchas oraciones que contemplan la preparación para la muerte. Por ejemplo, las completas acaban con la jaculatoria “Que el Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa”. También está la coronilla de S. Miguel. Y el recuerdo de la muerte no acaba en esta vida, con las oraciones para la redención de las benditas ánimas del purgatorio, benditas porque ya se saben salvadas, aunque tengan que purgar sus penas. Sea como sea, es conveniente, y en ciertos momentos tranquiliza mucho, rezar frecuentemente para pedir una buena muerte. Aquí os dejo una oración breve a la Santísima Virgen María con este propósito.

Oración a la Santísima Virgen para obtener una buena muerte.

Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros, que acudimos a ti.
Oh refugio de los pecadores, madre de los moribundos,
no nos abandones en la hora de nuestra muerte,
sino alcánzanos perfecto dolor, sincera contrición
y perdón de nuestros pecados.
Que recibamos dignamente el Viático
y nos robustezcamos con el sacramento
de la Unción de los Enfermos,
para que nos podamos presentar seguros
ante el trono del justo, pero también misericordioso
Juez, Dios y Redentor nuestro.
Amén.

lunes, 29 de octubre de 2018

Novena por las ánimas del purgatorio

Se acerca los días de Todos los Santos (1 de noviembre) y de los Fieles Difuntos (2 de noviembre). Es un momento que la Iglesia nos da para que recordemos a los muertos que nos precedieron. Y de aquí viene la preciosa costumbre de visitar los cementerios y rezar por los seres queridos que nos dejaron. En la octava de Todos los Santos (hasta el 8 de noviembre) se puede conseguir  –sólo para las ánimas del purgatorio– una indulgencia plenaria cada día, yendo a misa y comulgando (bajo las condiciones habituales: también hay que confesarse en los 15 días anteriores o posteriores y rezar por las intenciones del Papa).

Otra cosa que podemos hacer por las benditas almas del purgatorio es rezar una novena por ellas. Se puede empezar, por ejemplo,  el día de Todos los Santos, profundizando así mas en la octava. Os dejo la novena:

Novena de las ánimas del purgatorio

Por la señal de la Santa Cruz, etc.
Acto de contrición (Señor mío Jesucristo, etc.)

Primer día: Señor mío Jesucristo, que quieres que tengamos suma delicadeza de conciencia y santidad perfecta: te rogamos nos la concedas a nosotros; y a los que por no haberla tenido se están purificando en el purgatorio, te dignes aplicar nuestros sufragios y llevarlos pronto de aquellas penas al cielo. Te lo pedimos por la intercesión de tu Madre purísima y de San José.

Oración: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

Responso: No te acuerdes, Señor, de mis pecados, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison
Padrenuestro
De la puerta del infierno, – saca, Señor, sus almas.
Descansen en paz. – Amén.
Señor, oye mi oración. – Y llegue a ti mi clamor.

Oremos: Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno. – Y brille sobre ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. – Amén.

Segundo día: Señor mío Jesucristo, que eres cabeza de todos tus fieles cristianos que en ti nos unimos como miembros de un mismo cuerpo que es la Iglesia: te suplicamos nos unas más y más contigo y que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras aprovechen a las ánimas de nuestros hermanos del purgatorio para que lleguen pronto a unirse a sus hermanos del cielo.

Oración: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

Responso: No te acuerdes, Señor, de mis pecados, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison
Padrenuestro
De la puerta del infierno, – saca, Señor, sus almas.
Descansen en paz. – Amén.
Señor, oye mi oración. – Y llegue a ti mi clamor.

Oremos: Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno. – Y brille sobre ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. – Amén.

Tercer día: Señor mío Jesucristo, que a los que pecan castigas con justicia en esta vida o en la otra: concédenos la gracia de nunca pecar y ten misericordia de los que, habiendo pecado, no pudieron, por falta de tiempo, o no quisieron, por falta de voluntad y por amor del regalo, satisfacer en esta vida y están padeciendo ahora sus penas en el purgatorio; y a ellos y a todos llévalos pronto a su descanso.

Oración: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

Responso: No te acuerdes, Señor, de mis pecados, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison
Padrenuestro
De la puerta del infierno, – saca, Señor, sus almas.
Descansen en paz. – Amén.
Señor, oye mi oración. – Y llegue a ti mi clamor.

Oremos: Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno. – Y brille sobre ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. – Amén.

Cuarto día: Señor mío Jesucristo, que exiges la penitencia aun de los pecados veniales en este mundo o en el otro: danos temor santo de los pecados veniales y ten misericordia de los que, por haberlos cometido, están ahora purificándose en el purgatorio y líbralos a ellos y a todos los pecadores de sus penas, llevándolos a la gloria eterna.

Oración: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

Responso: No te acuerdes, Señor, de mis pecados, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison
Padrenuestro
De la puerta del infierno, – saca, Señor, sus almas.
Descansen en paz. – Amén.
Señor, oye mi oración. – Y llegue a ti mi clamor.

Oremos: Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno. – Y brille sobre ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. – Amén.

Quinto día: Señor mío Jesucristo, que a los regalados en esta vida, que no pagaron por su culpa o no tuvieron bastante caridad con el pobre, castigas en la otra con la penitencia que aquí no hicieron: concédenos las virtudes de la mortificación y de la caridad y acepta misericordioso nuestra caridad y sufragios, para que por ellos lleguen pronto a su descanso eterno.

Oración: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

Responso: No te acuerdes, Señor, de mis pecados, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison
Padrenuestro
De la puerta del infierno, – saca, Señor, sus almas.
Descansen en paz. – Amén.
Señor, oye mi oración. – Y llegue a ti mi clamor.

Oremos: Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno. – Y brille sobre ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. – Amén.

Sexto día: Señor mío Jesucristo, que quisiste que honrásemos a nuestros padres y parientes y distinguiésemos a nuestros amigos: te rogamos por todas las ánimas del purgatorio, pero especialmente por los padres, parientes y amigos de cuantos hacemos esta novena, para que logren el descanso eterno.

Oración: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

Responso: No te acuerdes, Señor, de mis pecados, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison
Padrenuestro
De la puerta del infierno, – saca, Señor, sus almas.
Descansen en paz. – Amén.
Señor, oye mi oración. – Y llegue a ti mi clamor.

Oremos: Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno. – Y brille sobre ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. – Amén.

Séptimo día: Señor mío Jesucristo, que a los que no se preparan a tiempo para la muerte, recibiendo bien los últimos sacramentos y purificándose de los residuos de la mala vida pasada, los purificas en el purgatorio con terribles tormentos: suplicámoste, Señor, por los que murieron sin prepararse y por todos los demás, rogándote les concedas a todos ellos la gloria y a nosotros recibir bien los últimos sacramentos.

Oración: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

Responso: No te acuerdes, Señor, de mis pecados, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison
Padrenuestro
De la puerta del infierno, – saca, Señor, sus almas.
Descansen en paz. – Amén.
Señor, oye mi oración. – Y llegue a ti mi clamor.

Oremos: Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno. – Y brille sobre ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. – Amén.

Octavo día: Señor mío Jesucristo, que a los que vivieron en este mundo demasiado aficionados a los bienes terrenos y olvidados de la gloria, los retienes apartados del premio, para que se purifiquen de su negligencia en desearlo: calma, Señor misericordioso, sus ansias y colma sus deseos, para que gocen pronto de tu presencia, y a nosotros concédenos amar de tal manera los bienes celestiales, que no deseemos desordenadamente los terrenos.

Oración: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

Responso: No te acuerdes, Señor, de mis pecados, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison
Padrenuestro
De la puerta del infierno, – saca, Señor, sus almas.
Descansen en paz. – Amén.
Señor, oye mi oración. – Y llegue a ti mi clamor.

Oremos: Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno. – Y brille sobre ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. – Amén.

Noveno día: Señor mío Jesucristo, cuyos méritos son infinitos y cuya bondad es inmensa: mira propicio a tus hijos que gimen en el purgatorio anhelando la hora de ver tu faz, de recibir tu abrazo, de descansar a tu lado y, mirándolos, compadécete de sus penas y perdona lo que les falta de pagar por sus culpas. Nosotros te ofrecemos nuestras obras y sufragios, los de tus Santos y Santas, los de tu Madre y tus méritos; haz que pronto salgan de su cárcel y reciban de tus manos su libertad y la gloria eterna.

Oración: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

Responso: No te acuerdes, Señor, de mis pecados, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna, – cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Kyrie eleison, Christe eleison, Kyrie eleison
Padrenuestro
De la puerta del infierno, – saca, Señor, sus almas.
Descansen en paz. – Amén.
Señor, oye mi oración. – Y llegue a ti mi clamor.

Oremos: Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
Dales, Señor, el descanso eterno. – Y brille sobre ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. – Amén.


domingo, 14 de octubre de 2018

Las tres Avemarías

Esta oración, que como tantas otras proviene del devocionario de mi abuelo,  la compuso santa Matilde. Había pedido a la Virgen que la asistiera a la hora de su muerte. La Virgen contestó que sí, que la asistiría, con tal que le rezase diariamente las tres Avemarías en el sentido y con la intención de las tres oraciones que se muestran a continuación. Parece ser que las palabras fueron dictadas directamente por la Virgen a la santa.

Estas tres Avemarías pueden también ser rezadas como una novena, precediéndolas con una oración adecuada, como la que también muestro.

Las tres Avemarías

(Si quiere rezarse como novena se empieza con la siguiente oración:)
Oh Madre de Dios y Madre de todas las gracias: por las muchísimas que te concedió la Santísima Trinidad, y particularmente por tu poder, sabiduría y ardientísima caridad, te suplico nos concedas a nosotros participar de estas gracias, como participan los hijos de los bienes de sus padres, y especialmente nos concedas la gracia que te pedimos en esta novena, honrando en ti al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.
(Se enuncia la petición)

1. Oh Virgen poderosísima: así como Dios Padre, en su munificencia omnipotente, levantó tu alma sobre un trono de gloria sin igual, hasta el punto de que, después de Él, eres la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también te suplico que me asistas en la hora de la muerte, para fortificarme y rechazar de mí toda potestad enemiga.
Avemaría

2.- Oh Virgen sapientísima: así como el Hijo de Dios, conforme a los tesoros de su sabiduría, te adornó y llenó maravillosamente de ciencia y entendimiento, de tal modo que gozas del conocimiento de la Santísima Trinidad más que todos los santos juntos, y como sol brillante, con la claridad de que te ha embellecido, adornas todo el cielo, así también te ruego me asistas en la hora de la muerte, para llenar mi alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas de la ignorancia y el error.
Avemaría

3.- Oh Virgen amantísima: así como el Espíritu Santo te llenó por completo de las dulzuras de su amor y te hizo tan amable y tan amante que, después de Dios, eres la más dulce y la más misericordiosa, así también te ruego me asistas en la hora de la muerte, llenando mi alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para mí en delicias.
Avemaría.

lunes, 23 de julio de 2018

Soneto a la Virgen del Carmen

La festividad de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, tuvo lugar hace unos días. Es una fiesta con mucha tradición y a la que se tiene mucha devoción en las costas españolas.

En la Liturgia de las horas, como himno, a veces tenemos poemas.  Me gusta rezar poemas, pues puedes rezar y disfrutar de algo hermoso a la vez. Para el día de la Virgen del Carmen se reza como himno este soneto de Calderón.


Soneto a la Virgen del Carmen
Pedro Calderón de la Barca

¿Quién eres tú, mujer, que, aunque rendida
al parecer, al parecer postrada,
no estás sino en los cielos ensalzada,
no estás sino en la tierra preferida?

Pero, ¿qué mucho, si de sol vestida,
qué mucho, si de estrellas coronada,
vienes de tantas luces ilustrada,
vienes de tantos rayos guarnecida?

Cielo y tierra parece que, a primores,
se compitieron con igual desvelo,
mezcladas sus estrellas y sus flores;

para que en ti tuviesen tierra y cielo,
con no sé qué lejanos resplandores
de flor del Sol plantada en el Carmelo.

domingo, 22 de julio de 2018

Acto heroico en favor de las ánimas del purgatorio

La Comunión de los Santos se divide en tres. La Iglesia Triunfante son las almas que están en el cielo. Ellos no necesitan de nosotros, pero nosotros sí que necesitamos de su intercesión y por eso rezamos a la Virgen y a los Santos. La Iglesia Militante somos los que estamos en la tierra. Actuamos y rezamos e intentamos seguir el camino hacia el cielo. La tercera Iglesia es la Iglesia Purgante: las almas que están en el purgatorio. Estas almas padecen durante la purga de sus almas hasta que están en condiciones de acceder al cielo. No pueden rezar, no pueden hacer nada más que sufrir y esperar. Es por eso que es un acto de caridad rezar por ellas ya que con nuestra oración podemos reducir su tiempo en el purgatorio. Es la idea detrás del ofrecimiento de misas por los muertos: acelerar su llegada al cielo.

Por algún motivo me es muy entrañable rezar por las almas del purgatorio y, a través de la Virgen, les ofrezco las indulgencias que consigo. Hace unos días descubrí que existía un a especie de voto (en rigor no lo es) de donación de nuestras obras satisfactorias e indulgencias a estas benditas ánimas. Funciona así:
  • Basta hacerlo una vez, aunque no está de más repetirlo periódicamente. Con este ofrecimiento aplicamos el fruto satisfactorio de nuestras obras y las indulgencias que ganemos a las ánimas y no a nosotros mismos (nosotros nos quedamos con el fruto meritorio). En otras palabras, alargamos nuestra estancia en el purgatorio en beneficio de los que ahora están allí. La Virgen administra estos frutos y los aplica a quién más los necesita. Me gusta pensar que lo haga a los que no tienen quién rece por ellos. 
  • Una ventaja añadida es que los que hemos hecho este ofrecimiento podemos ganar indulgencia plenaria para los fieles difuntos en cualquier día con la comunión, con tal que visitemos alguna iglesia y oremos allí por las intenciones del Papa.
  • Este voto no impide que recemos, apliquemos sufragios o solicitemos indulgencias por otras causas o por nuestros familiares. Esencialmente es lo que revierte en nosotros mismos lo que donamos, no lo que hacemos para otros.
  • Finamente, podemos revocar este voto cuando queramos. 
Para hacer el voto no hace falta ninguna oración particular, pero se puede usar la siguiente:
Omnipotente y sempiterno Señor, yo … aunque indigno de aparecer en vuestra presencia, para mayor gloria de Dios y para demostrar mi sincera esclavitud a la Madre de misericordia María Santísima, que también es Madre de las ánimas del purgatorio, deseando librar a estas ánimas de sus penas y que vayan cuanto antes a glorificaros en el cielo, ofrezco espontáneamente y pongo en manos de nuestra piadosísima Madre y Señora la Virgen María, todas mis obras satisfactorias, propias y particulares, en vida, en muerte y después de mi muerte, para que la Santísima Virgen las aplique a quien ella más quisiere del purgatorio.
Os ruego, Señor misericordioso, que os dignéis aceptar este mi ofrecimiento para gloria vuestra, consuelo de las ánimas y provecho de mi alma.
En cuanto a las deudas por mis pecados, que detesto, yo me ofrezco con toda humildad y resignación a pagarlas, si así lo queréis, en el purgatorio, resignándome en brazos de vuestra misericordia y en la bondad de nuestra dulce Madre la Virgen María.
Padrenuestro y Avemaría por las ánimas del purgatorio.
V.- Requiem aeternam dona eis Dómine.R.- Et lux aeternam luceat eis.V.- Requiescant in pace.R.- Amén.
No es un voto que haya que hacer ligeramente: estás donando mucho de ti a unas almas desconocidas. No en vano se le titula como acto heroico. Pero también es una acto que te ayudará en esta vida y en tu camino de salvación.

viernes, 18 de mayo de 2018

Secuencia del Espíritu Santo

Se acerca Pentecostés, el día de la venida del Espíritu Santo. La tercera persona de la Santísima Trinidad, a la cual tenemos un tanto olvidada. El año pasado publiqué el Veni Creator Spiritus. Este año toca a la secuencia de Espíritu Santo que se reza (o canta) en la misa de Pentecostés.

Tenemos una idea clara del Padre y del Hijo, pero no tanto del Espíritu Santo. Y eso que es quién nos ayuda a rezar, nos da sabiduría y fuerza. En casi todas las oraciones al Espíritu se pide que nos conceda los siete dones. Conocer cuáles son estos dones nos puede ayudar a conocer al Espíritu Santo.  El Catecismo de la Iglesia Católica solamente los menciona (números 1830 a 1832),  el Catecismo de S. Pio X se explaya un poco más (números 918 a 926). Por suerte hay páginas web con más explicaciones. Por ejemplo el de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María. La información que muestro a continuación la he sacado de allí. Id a su página web para más. Los siete dones son:
  • Sabiduría: gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de Dios.  
  • Inteligencia (Entendimiento): Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.
  • Consejo: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.
  • Fortaleza: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza.  Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.
  • Ciencia: Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.
  • Piedad: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre.
  • Temor de Dios: Es el temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Nos da un espíritu contrito ante Dios, concientes de las culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina.  
A continuación viene la Secuencia del Espíritu Santo en Español y en Latín. La versión en Español no es una traducción literal de la latina. Rezadla con devoción, y a menudo.

Secuencia del Espíritu Santo

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

--

Veni, Sancte Spiritus,
et emitte caelitus
lucis tuae radium.
Veni pater pauperum;
veni, dator munerum;
veni lumen cordium.

Consolator optime,
dulcis hospes animae,
dulce refrigerium.
In labor requies,
in aestu temperies,
in fletu solatium.

O lux beatíssima,
reple cordis intima
tuorum fidelium.
Sine tuo numine
nihil est in homine,
nihil est innoxium.

Lava quod est sordidum,
riga quod est aridum,
sana quod est saucium.
Flecte quod est rigidum,
fove quod est frigidum,
rege quod est devium.

Da tuis fidelibus
in te confidentibus,
sacrum septenarium.
Da virtutis meritum,
da salutis exitum,
da perenne gaudium. Amen.